A veces me gustaría escribir un texto conciso y directo, dejarme de rodeos. Una patraña ligeramente honesta que algún día en algún sitio pueda ser leída sin necesidad de que se sepa quién la escribió ni cuáles fueron sus motivaciones. Ojalá que me disuelva en un halo de misticismo o escarnio público, y reaparezca como fantasma cuando se me lea; un fantasma envilecido y locuaz, hambriento, despistado, despeinado y chimuelo, un horror de la creación, una aberración de natura, y quisiera darle un toque gélido a tus tibios pies, darte un obsequio mórbido, el susto de tu vida una mañana cualquiera mientras te atas la corbata y lamentas que tu vida sea monótona. Ojalá que un día aprenda a "desdoblarme", a convertirme en ti o en tu tía, tal vez en un perro, aunque preferiría ser un pájaro. También me da por ponerme esotérica, casi siempre en las madrugadas, cuando no puedo dormir, me pregunto qué será de mi energía cuando se dé esa interrupción permanente entre mi cerebro y mi corazón, cuando alguien me vea y piense en una patata podrida, ocupando espacio preciado en alguna morgue, de esas a las que se acude a buscar a los extraviados y sin nombre. Soy muy detallista, en la mesa siempre pongo servilletas de más, luego me imagino que muero joven, antes de que las carnes se me arruguen por completo, y me preocupa que mi embalsamador sea un jocoso, que me manosee, o peor, que él y su jefe organicen una necro-reunión y acontezca una exploración tumultuaria. Sé mucho de patología, sé cómo se las gastan. Desprotegidos todos en vida y en muerte. Tenemos tanto que reclamar. No quiero que me conozcan, pero uno siempre deja rastro. Me gustaría morir arreglada, por lo menos perfumada y con un buen corte de cabello. Cuando me hago tatuajes con Easterbook en los brazos, me pregunto: "¿Y si me atropellan al rato? Pensarán que soy presidiaria". He visto el último suspiro de quienes mueren, por lo menos dos veces. Este es un punto esencial, o crees o no crees, o termina todo ahí o tu alma se eleva y se pierde, se disuelve en el cosmos, en el polvo del librero, en la neblina, en la imaginación. He leído textos donde se afirma que el último estado de un alma es una nube, realmente espero que sea así, que a todos nos llueva un buen día, que aventemos el paraguas y nos quitemos la gabardina. A mí me gustaría manifestarme de muchas maneras, soy de lo más supersticiosa. Mi vocalista favorito, por ejemplo, ¡ah! Jurarías que lleva tras de sí las voces de decenas, en una simple frase hay tanta sorpresa y emociones. A mí me gustaría filtrarme en la voz de alguien, dentro de 50 años cuando los jóvenes asistan a ese recital, entérense que yo seré el gallo en la voz de su cantante favorito. No quiero manifestaciones de dolor, pero sí me gustaría asustarlos. También hay muchos que me la deben. Si me voy antes que ellos, me gustaría hacerles las noches imposibles, una venganza metafísica. Qué se yo, tengo tantos reproches. Al señor, creo que no me atrevería ni a mirarlo. Siempre seré un espíritu volando bajo, tengo muchas cuentas pendientes. ¿Tú crees que sea malo volar bajo? Tal vez nunca me convierta en una nube, lo más probable es que sea sólo un grano de arena o una liendre de gorgojo. Le daré un zape a todos mis amigos, a los que extrañe sólo les haré pensar que se están aireando los piesitos una noche calurosa en el verano, a los que quiera cuidar les sobaré los pies mientras duermen, siempre estaré con ellos cuando duerman, y dibujaré sus zapatos en mi memoria. No prometo acompañarles, me da un poco de pereza su vida. Seré tan liviana y la tierra me pesará tanto... Los que me odiaron, comeré un ajo y les soplaré en la cara. A los animalitos abusados por homo sapiens cobardes, les protegeré con mantas, los comprenderé. Vigilaré el momento cuando mi familia muera, que no tengan miedo, es lo que más me interesa, que vengan sin miedo. A los que odio, les rociaré lejía en las córneas, no crean que seré un espíritu noble. Tampoco seré el ojo en el cielo, ¡odio esa canción! De pronto te observo; por ejemplo, ayer platicábamos sobre ositos y automóviles o quién sabe qué, y me dio pereza porque no me importan tus novedades, pues casi siempre me pregunto cómo te gustaría manifestarte, o si te gustaría desaparecer y ya.
Tuesday, January 15, 2008
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4 oxiuros bebés:
No es lejía ni mostaza lo que me acabas de arrojar a los ojos ... debe ser una nubecita. Me han hecho llorar tus palabras. Es bestialmente conmovedor este post.
tú no te pones esotérica, sino hermética.
cerdi, siempre que trato de comentar en tu blog me ataca y hace que el programa se cierre. espero mejor suerte (a menos que sea un d_trap)
me parece muy bueno tu post coincido con zp/sr/jq, muy bueno.
compruebo también, leyendo los anteriores, que tu número de fans ha crecido desorbitante. y se ve que son fans fieles, cariñosos, de esos que se quitarían la ropa en pleno zócalo para tu beneficio económico si se los pidieras. conozco a varios personalmente, por eso lo sé.
bestialmente conmovedor el post, retomo las palabras de don chuy.
te envidio, claro.
sr: entonces invítame siete pasteles.
jp: calla o te pondré mi camiseta de ZEDILLO BEBE.
d: yo también me desnudaría en el zócalo por mis fans, con ellos, ante ellos... ay, ¡ya me puse nerviosa y me confundí! debes presentarme a esos lectores que dices, ¡manifiéstense o robaré sus hogares!
siempre suya,
!!!¡¡¡
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