Monday, February 09, 2009

Post contra mí

Ya llevo como una hora despierta, sopesando los pros y los contras de levantarme de la cama; estoy oculta debajo de tres cobijas gruesas y siento que no confío en este nuevo día y ni quien se acuerde de esta fecha dentro de diez años. Pienso así todas las mañanas. Le contaba a A. que el otro día fue increíblemente gracioso porque estaba tan de mal humor que toda la gente a mi alrededor se alejaba de mí sistemáticamente y con la cara larga. Arruiné su día con mis historias de destrucción, con mis descripciones gráficas de enfermedades y de entidades diabólicas que imagino ocho horas diarias, porque todos pasamos cada segundo de nuestra vida entre un ángel bebé y un diablo bebé; a mi ángel bebé se le puede hallar siempre en el parque paseando o tomando una siesta en el jardín, y mi diablo bebé es tan gordo que me está haciendo generar surcos en el suelo a cada paso que doy. Haciendo un cálculo científicamente poco riguroso, creo que mi nivel de energía negativa debe estar en un 90%, y eso cuando estoy dormida. Cómo le cuesta trabajo a esa gente capaz de ver los colores del "aura" pasar a mi lado sin bajar la mirada, las intimido, puedo leer su expresión facial. Yo que los dejo daltónicos, el arcoiris sepia de una lógica inversa...

Porque lo que yo me he generado es un moebius existencial, un moebius con forma de rosquilla, un laberinto circular de alta glucosa y bilis brotante, al permitir que quienes comandan mi trineo espiritual no sean otros que treinta duendes pirómanos y diabólicos para los que todos los días es domingo de circo; yo, la peor capitalista, la que tiene las reservas más ociosas e improductivas y no sabe sino acumular hasta ocupar cada perímetro cuadrado de la bóveda. Me la paso tan mal imaginando qué sería de mí en una isla de esas que no aparecen en los mapas... No dejaría de esconderme tras capas intrincadas de vicio y pesimismo aún en las circunstancias más extremas, porque no tengo instinto de supervivencia. No podría arreglármelas sin pasatiempos. Tener que treparme a un árbol para conseguir un mango, tener que caminar durante días para encontrar agua, habitar cuevas ajenas porque nunca aprendería a hacer una fogata, robar comida a los animales, creer que le tomo el pelo a los nativos. Y entonces un satélite me estaría grabando para la posteridad, para la burla de la humanidad, para ilustrar ese capítulo del libro de texto sobre la involución de la especie, bollywood entre la jungla para el entretenimiento de los astronautas. Seguramente mis depósitos de grasa me darían cierta ventaja entre los sobrevivientes más atléticos, pero anímicamente me quebraría sin dulces, sin televisión. Por eso nunca viajo en avión ni en barco, ni en el tiempo: porque no me gusta perder el control.

Yo que me pregunto cada mañana: ¿para qué completar dos abdominales cuando puedo comer dos barras de Twix? Yo, la del celebrity death match con mi gemela ñoña, Rambo obeso_Lassie rabiosa_Mumm-Ra sexual, Gremlin deshidratado, Dorian Grey bizco y en anfetaminas, la que estará aquí y allá y en todos lados excepto un gimnasio o una piscina llena de salud, líquido de la vida que evaporo con la carburación de mi mirada torva. Incluso me está yendo tan mal que anoche se me "engarrotó" el pie izquierdo, siemplemente sentí que se me enroscaba, y entré en pánico. Me tuve que dar terapia de calor con pomada Artridol, pero yo sé bien de dónde viene esto: es un castigo, el mal ha hablado, yo cargo con el peso de los pecados propios y de mis amigos imaginarios. Yo que camino con toda la arrogancia de una hamburguesa humana, y lo más extraño es la lógica perversa de un ente supremo que ha diseñado mi destino, se ha ensañado al grabarme con cincel de plomo el muy drogadicto, porque esta rosquilla de malos humores y peor suerte es algo que me provoca mucha risa, que a su vez genera más vicio que atrae a amistades susceptibles a la negatividad y que llegan a casa con una cubeta de pollo frito y dos pasteles, y así.


1 oxiuros bebés:

corazón corazón k said...

Después del asombro por esa piel entrevista, de esos pasos en zig zag en días terribles de tortas decoradas con una crema maravillosa [todo vía este post tuyo] hablo de la obsesión Pingosia Wólfez. Y espero su voz.
[veibi]